Creí vivir una linda historia de amor.
Lo que antes ví peculiar en él lo atribuí a pertenecer a otra cultura y estar muy necesitado de amor y de una familia propia.
No dejo de pensar que es el padre de mi hija.
No dejo de pensar que se puede solucionar lo que le pasa.
No dejo de pensar que todo esto tendría que haberse arreglado puertas adentro.
No dejo de pensar que él también es un ser humano y tiene un problema.
No dejo de sentir dolor en mi corazón.
No dejo de pensar que necesita ayuda.
Pero también, que buscarla es su decisión.
No quiero ser su juez, pero tampoco su víctima.
Y entonces, qué?
Qué hacemos mi hijita y yo mientras tanto?
Hay organizaciones, sí, pero alejarse no resuelve lo que a él le pasa.
Y tal vez, aunque no juntos por el bien de los tres, los tres tenemos que seguir con nuestras vidas lo más dignamente que se pueda.
miércoles, 13 de diciembre de 2006
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario