Estoy cansada, son las 02.46 hs y quiero ir a la cama y no me voy con las manos vacías. Hoy aprendí algo.
A la tarde cuando buscaba apurada algo encontré un pensamiento de Henri Lacordaire , el que me estuvo rondando durante todo el resto del día:
"Quieres ser feliz un instante, véngate; quieres ser feliz para siempre, perdona"
Desde que comenzó esta historia, varias personas --incluída mi mamá-- intentaron hacerme ver la importancia del perdón. Dije que sí, que sí, que trataba de estar en paz, pero en el fondo ... tenía todavía tanta bronca, tanto dolor.
Reflexionando sobre esa simple frase me he dado cuenta que lo que me ata y actúa como un lastre en estos momentos es el hecho de no haber sido capaz de perdonar de corazón. Es muy duro aceptarlo, pero es así.
Le he pedido a Dios que me ilumine y me siga ayudando para lograrlo.
Y por esas cosas de Dios, también, aparecí en una página con este texto de Facundo Cabral :
Humildad
Aprende del agua porque el agua es humilde y generosa con cualquiera,
aprende del agua que toma la forma de lo que la abriga:
en el mar es ancha, angosta y rápida en el río,
apretada en la copa, sin embargo, siendo blanda, labra la piedra dura.
Aprende del agua que por graciosa se te escurre entre tus dedos,
Aprende del agua que por graciosa se te escurre entre tus dedos,
tan graciosa como la espiga que se somete
a los caprichos del viento y se dobla hasta tocar con
su punta la tierra, pero pasado el viento
la espiga recupera su erguida postura,
mientras el roble, que por duro no se doblega, es quebrado por el viento.
Se blando como el agua para que el Señor pueda
Se blando como el agua para que el Señor pueda
moverte graciosamente en cumplimiento de tu destino,
y serás eterno como EL, porque sólo el que se
deja trascender por lo trascendental será trascendente.
GRACIAS!
No hay comentarios.:
Publicar un comentario