He aquí algunos suculentos diálogos que se fueron dando recién llegadita nomás, cuando aún mis valijas estaban sin abrir y tenían todavía las etiquetas pegajosas del Check-in.
Yo: Qué casualidad! En el noticiero hablan de Sudamérica.
El: Claro! "Ellos" saben que estás acá y te lo están diciendo en "metalenguaje" ...
(Quiénes eran "ellos"? Participé de algún programa de Gran Hermano y no lo sabía?)
El: No lo hagas!
Yo: Qué no haga qué?
El: Vos sabés muy bien de qué te estoy hablando
Yo: ?????????????
(Este tiene la particularidad que se ha repetido hasta la actualidad y en situaciones que no permiten efectuar alguna acción que le disguste, por ejemplo, nosotros dos en el ascensor del edificio que es del tamaño de una baldosa)
(Yo , estando embarazada de 8 meses a bordo del tranvía, no muy lleno)
El: Por qué tocas a los hombres?
Yo: A qué hombres? Yo no toqué a nadie.
El: Vos sabés muy bien de qué te estoy hablando
(Me encanta cómo me presenta)
El: Esta es mi mujer. Es Sudamericana.
(Nunca es ama da casa, bibliotecaria, baila hip-hop o toca el ukelele. No, siempre resaltando de entrada la etiqueta de inmigrante que me pegó en la frente. Qué rico!)
(Este es más reciente)
Yo: Vení, mirá que buena está esta página donde hay una figura de Bush que se cae como un muñeco de trapo.
El: Yo no hago eso. "Saben" todo lo que uno hace y tienen registradas todas las direcciones. Y si yo quiero tramitar la Green Card voy a tener problemas.
Yo: ?????????????
Esto es sólo la punta del iceberg. Ya iré recordando otros memorables momentos.
lunes, 11 de diciembre de 2006
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