Estuve juntando fuerzas para volver a atacar y plantear el tema. El duda, no puede sostener su argumentación. Tengo que encontrar una manera. Tiene que haberla.
Durante mucho tiempo me pregunté por qué y cómo estoy metida en esta historia. Descubrir la respuesta ha sido terrible y demoledor: baja autoestima.
Sin embargo el hecho de saberlo me ha liberado un poco. Ahora me quedan pocos días para trabajar sobre eso, hacer valer mis derechos y los de mi hija.
Dios mío! Por qué sigo teniendo miedo? Por qué permito que me haga sentir que lo que es normal para otros para mí es algo no merecido y extraordinario?
Dame valor, Señor!
Por favor!
jueves, 28 de diciembre de 2006
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