Como todos los días hablé con mami esta mañana. La noté bien aunque bastante cansada. Está tranquila.
Le dije que pare la moto, que no pretenda hacer ahora cosas que tiene atrasadas porque no le va a hacer bien. Que la casa espere, que no limpie el piso ni arranque yuyos del jardín.
La reté, también. Anduvo por el pasto mojado, después de la tormenta, en chinelas! Yo la conozco, después entra y se resbala en el piso por tenerlas mojadas! Por favor, mami, no lo hagas más!
Además del problema de salud lo que más la debe afectar --supongo-- es perder la autonomía que tuvo hasta ahora. Y está tan solita ...
Hace un tiempo, cuando estaba por venir para acá y me sentía reculpable, alguien a quien quiero mucho me dijo que : "para formar una familia es necesario deshacer otra". Eso me quedó grabado. Tenía que abandonar el nido si buscaba tener uno propio. Nunca imaginé todo lo que iba a vivir.
Hoy, como otras veces, mi mamá me preguntaba: "que harías si no tuvieras la nena?" porque yo me quejo que ensucia todo, que estan los chiches tirados por todos lados, que esto siempre es un caos.
La verdad, no sé que haría sin mi hijita en estos momentos. Como sería mi vida sabiendo que mi mamá está en peligro y que empieza de a poco a irse? Imagino que gritaría de dolor y de soledad.
Pero tengo a mi nena, GRACIAS A DIOS! Y no sólo para no estar sola. Fundamentalmente para que mi mami viva también en ella a través de mis recuerdos, las anécdotas, mi infancia... y en cada ocasión cuando le cuento "la abuela me hacía siempre esto o lo otro", "cuando yo era chiquita mi mamá hacía esto otro" y mi gorda me escucha con atención.
Por eso, no necesitamos estar juntas para querernos. Cada una está en el corazón de las otras dos.
No lo necesitamos, pero ... qué bien vendría Señor!
Gracias por estar escuchando.
domingo, 17 de diciembre de 2006
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