En el medio de todo: mi hijita. Permanente botín de guerra de su padre. Qué cruel!
Si él se dignara a entender como pienso.
Si él (profesor de Religión!) quisiera "ver" que una verdadera madre actúa como esa de la historia del Rey Salomón (3, 16-28) dispuesta a hacerse a un lado para que su hijo viva ...
Cuando al momento de nacer me pusieron a mi lucecita sobre el pecho, me miró con sus ojitos azules preguntándome: "sos vos, mami?" Y desde ese momento le hice una promesa: "hijita, mami nunca te va dejar, sólo muerta podría dejarte ".
Y ahora, todavía, le he prometido algo más: "vamos a dejar de llorar algún día".
Y mami SIEMPRE cumple sus promesas.
domingo, 10 de diciembre de 2006
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