Me consolaría muchísimo poder decir que mi marido es malo. Sin embargo no puedo hacerlo porque él no es malo, su problema no es ese. Su problema es no ser normal. Quién tiene coraje para criticar a un ser que necesita ayuda para salir de su realidad virtual? Porque por más jodido que fuera se daría cuenta todo lo que me está haciendo sufrir a mí, a la nena y a mi familia.
De su trastorno dan cuenta esos momentos en que está como si nada pasara, haciendo planes para el verano o pensando que vamos a vivir en estas condiciones por toda la eternidad. También su egoismo Extra Large y multidireccional. Eso sí que no es normal. Como tampoco es normal que no me haya brindado un sólo momento de consuelo, que no haya querido hablar con mi madre, que piense que mi país y mi familia son sólo para vacacionar gratis. Y sobre todo su frase habitual: por qué lo va a hacer? Qué hay para él si lo hace?
Así que todas las excusas y justificaciones que me pone o dice a los demás no son ciertas: que la nena; que yo no estoy en condiciones de cuidar a mi mamá, que se van a generar costos (y elige borrarse por si alguien le pide colaboración) , etc, etc.
Es muy simple, no quiere dejarnos ir porque LE DA PLACER DECIR QUE NO. Es su manera de sentir que controla todo y es importante. Aquí, entre las cuatro paredes de este container. Afuera y en su trabajo la cosa es distinta, es a él al que le dicen que hacer, al que le llaman la atención, al que miran con desconfianza, al que subestiman, al que critican, al que dicen que no.
domingo, 7 de enero de 2007
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