No sé donde leí que cuando algo nos perturba podríamos imaginar (sólo imaginar) qué haríamos si tuviéramos la posibilidad de hacer algo.
Y a cuento de eso, hoy apareció en Página 12 un artículo de Eduardo Pavlovsky donde él relata lo siguiente:
"Me daba cuenta de que tenía que fundar nuevos territorios con mi imaginación, lejos de la realidad dolorosa. Multiplicar mi dolor de abandono en aventuras creativas; dolorizar mi imaginación. Pura contraefectuación. De lo siniestro a lo patético a lo lúdico. Me imaginé como soldado ruso de Stalingrado que estaba por llegar al bunker de Hitler en Berlín. En el camino me violé a una anciana y a su nieta. Estaba lleno de odio. Tenía un cansancio infinito. Falta poco, me dije, y comencé a caminar mas rápido hasta llegar a Berlín ..."
Tal como escribe Pavlovsky, en los últimos días estuve fantaseando para escapar de esta realidad. Me vinieron a la mente muchas cosas:
* Un artículo del Selecciones de hace varios años que narraba como solucionó una empresa japonesa los conflictos entre obreros y jefes instalando en un lugar de la fábrica muñecos con la apariencia de los jefes para que los empleados descargaran sobre la reproducción la bronca que sentían contra el original. Decía el artículo que había muñecos que tenían que reponerlos constantemente porque resultaban destruídos. Otros no tanto.
* Recordé mucho a Lorena Bobbit.
* También esa escena de "Expreso de Medianoche" cuando el muchacho bueno (el yanqui, obvio) se venga del buchón arrancándole la lengua para después comérsela.
* Residiendo de nuevo en mis pagos y vendiendo mi historia a unos productores de Hollywood y sugiriendo actrices que den mi personalidad (Julia Roberts no, porque está muy quemada ya).
* Eligiendo título para la historia: Cautiva en el norte; Durmiendo con el enemigo 2; Diario de la vida con un loco;
* Identificándome con las películas de dibujitos o Barbie que ve mi nena, donde siempre la protagonista es maltratada y trabaja como sirvienta.
* También me ví arruinándole (cortando?) todas sus decenas de corbatas y en otra imagen dibujando una svástica con lavandina sobre sus trajes y abrigos. Y haciendo lo mismo pero con un alfiler sobre la tapa de su notebook.
* Me imaginé metiendo en su portafolio, entre el material que usa para las clases de Religión y la Biblia, las películas y fotos porno que tiene guardadas.
* Formateándole no sólo el rígido sino también el disco duro externo que instaló hace poco.
* Y como cereza del postre: tirándole a la mierda las cajas con juguetes de la infancia que conserva como si fueran el Rosebud de "Citizen Kane": las chiquicientas piezas de Lego (que no le deja tocar a la nena), Monopoly y otros juegos estúpidos por el estilo que jamás ha compartido con nadie y que ocupan un lugar privilegiado en su escritorio.
Sí, estoy un poquito resentida.
jueves, 4 de enero de 2007
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