lunes, 1 de enero de 2007

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He estado tratando de distraer mi mente porque, la verdad, ya no sé que más hacer. Se acerca la fecha de la operación de mi mamá y yo atada aquí. La respuesta es siempre no. Estoy muy cansada.
Me habla de algo y pasados 5 minutos lo niega o lo cambia. Vivir con un trastornado me está enloqueciendo. A veces siento que me explota la cabeza. Me da la impresión que busca algo. Estoy todo el día con mala cara porque no puedo soportar sus careteadas en público o sus intentos de ponerme la nena en contra. Me repugna su presencia. No sólo no le funciona bien la sesera, sino que tiene mala intención, es maleducado, grosero. Cuando comemos miro para otro lado porque ya no soporto verlo comer tan asquerosamente.
Una vez me quejé de su guaranguería y le molestó. Por qué no puede ser el mismo? Si, es él mismo en casa y afuera hace el personaje. Uno realmente desearía no conocer su verdadero rostro. La única forma en que consigue que le presten atención es haciendo comedia. Y le creen!
Hace más de un mes que duermo en el sofá. Casi no le hablo, no lo saludo, hago que no existe la mayor parte del tiempo. Lo siento como un rémora o como una babosa repugnante que no me puedo despegar. Me siento sin salida la mayor parte del tiempo.
Ya lo sé, nadie me obligó, yo me lo busqué. Ni en la peor de mis pesadillas me lo hubiera imaginado. Luché para estar con él. Le pedí ayuda y rompí las pelotas a medio mundo para estar con él. Para esto.
El está convencido de que es correcto y que hace lo correcto. Entonces, en qué me estoy equivocando yo?

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