Hoy hablamos con mami largo y tendido de muchas cosas.
A pesar de que mi hermano para en casa cuando vuelve por el franco, o sea, que ve a mami bastante seguido, me da la impresión que ese tiempo que estuvieron tan juntos por la operación les vino bien a los dos. Por ahí en otro contexto y en una situación diferente pudieron charlar de otra manera.
Mami se emocionó cuando me contaba que él se quedó la primer noche al lado de ella en la clínica. Cuando hablé con mi hermano él se escuchaba contento por haberlo hecho. Me imagino lo preocupado que estará por haber tenido que volverse antes al no haber pasaje.
Mi mamá siempre dice que Dios sabe porque hace las cosas. Hoy me dí cuenta que, tal vez, fue mejor que estuviera él y no yo. Durante todo este tiempo no sé por qué razón pensé que era yo la que tenía que estar ahí, como si un hombre no pudiera tener también derecho a cuidarla y hacerlo bien.
Cuando mi papá se enfermó pasé mucho tiempo con él. Tuve la oportunidad de estar más cerca y tener un tiempo con él. Generalmente nos quedábamos en silencio sentados en la cocina tomando algo. Era nuestra manera de comunicarnos y era mi manera de decirle "te quiero".
Tengo idea que mi hermano y mi viejita también necesitaban tener "ese momento". Es algo que no se puede explicar muy bien, se siente. A partir de ahí tu vida y tu relación con el otro se transforman, lo ves de otra manera, lo redescubrís y el recuerdo de ese instante se grabará para siempre en tu corazón. Se siente como si dejaras por un rato tu condición de hijo ante tu padre o madre y estuvieras abierto a lo que él o vos necesitan transmitir con o sin palabras.
Me alegro por mi hermano. Somos afortunados. Tenemos que dar gracias los dos por esta vivencia.
lunes, 15 de enero de 2007
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario