Mi mamá me ha contado que en la panadería ya saben que el pan lo compra sólo para dárselo a los pajaritos porque ella no come. Bueno, tampoco es que compra un kilo de pan francés, sólo pide algunos pancitos. Después en casa lo hace miguitas y se los tira a los bichos o, mejor dicho, se lo sirve a sus amigos. Todos los días muy temprano apenas se levanta sale al patio, les habla y les da de comer en ese parque tan lindo que tiene con tanta florcita y pastito.
Mami cuenta que siempre la están esperando alborozados (yo la cargo con que dicen "ahí viene la gordita") y si, por alguna razón, les lleva las miguitas más tarde le protestan los loquitos, le pían alrededor como recriminándole la demora! Me hace acordar a una escena de la Cenicienta de Disney ...
Pero lo que me contó ayer es de película : algo típico de mi vieja. Dice que hay un par de pajaritos que no son nada tímidos y que se acercan hasta la ventana de casa. Parece que estaba ocupada y no salió a la hora que los tiene acostumbrados. Y qué pasó? Uno de esos atrevidos se subió a la ventana y empezó a golpear el vidrio con el pico para atraer su atención y lo consiguió. Faltó que me dijera que el golpeteo era su nombre en clave Morse! Igual, yo quiero creerle. Es mi vieja y sabiendo como es no me extraña que se ocupe y se preocupe por otros seres vivientes y que por eso la quieran.
Es probable, además, que esta historia ya me la haya relatado otras veces.
Dios quiera que me la pueda seguir contando muchas veces más.
viernes, 5 de enero de 2007
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