jueves, 1 de febrero de 2007

Como con bronca y junando

Quien piensa mucho antes de dar un paso toda su vida permanecerá en una sola pierna, es una de las frases que me ha acompañado desde la adolescencia. Siempre la he aplicado, con mis tiempos, pero la he aplicado. Ayer la recordé, me vino a la mente de golpe. Que hago acá todavía? Por qué me cuesta tanto romper estas cadenas?
Hace unos días preparé la cena con una salsa comprada y unos fideos moñitos. Mi nena y el granuja se la devoraron. En la víspera (como no me dejaron plata para el super) pensé en arreglarme con lo que tenía y preparar pollo con salsa y fideos. Corté tomates y empecé con muchas ganas a hacer una salsa casera bien temprano. Le puse de todo para que tuviera gusto rico pero no fuera picante. Apurada, siempre haciendo las cosas contra reloj, porque el tema principal es LA COMIDA, llevé la nena un ratito al parque a jugar. Me costó trabajo traerla de vuelta porque yo tenía que cocinar. A 100 por hora hice todo pensando que el susodicho tenía que trabajar de noche y por supuesto, quiere comer antes. Sirvo el pollo, le faltaba cocción, lo vuelvo a poner al fuego. Los fideos estaban al dente, pero comibles. Para resumir, el granuja me dijo que no le gustó, que estaba fuerte, que a veces pasa, que no siempre puede ser un éxito. Tuve que tirar casi todo. Me hervía la sangre por la indignación.
Lo que más bronca me da es que la comida no tenía ningún problema. No es la primera vez que me lo hace este infeliz. Por qué es tan maldito? Por qué me amargo tanto si se trata de un ser trastornado?
Dios no me abandones. Seguí ahí.

No hay comentarios.: